Las galletas de la fortuna
Aunque no es el único lugar donde hacen las famosas galletas de la fortuna, Golden Gate Fortune Cookies es el negocio que más tiempo ha permanecido haciéndolas, nada más y nada menos que desde 1962.Lo curioso del tema es que estas galletas, a pesar de estar asociadas con la comida y cultura chinas, es un fenómeno desconocido en ese país. Según la guía de viajes que me dejó Mark, fueron inventadas en 1909 en el San Francisco's Japanese Tea Garden por el jardinero de ese momento, Makota Hagiwara, como regalo de agradecimiento a unos amigos.
Aunque hay otra versión que cuenta que durante la invasión de los Mongoles, los resistentes chinos usaban las galletas para meter dentro mensajes clandestinos y no ser descubiertos.
Sea lo que fuere, ahora se utiliza para dar consejos positivos y se ha convertido en toda una tradición.
La "fábrica", por llamarlo de alguna manera es toda curiosa y muy china, sólo hay que verla para entender el por qué. El lugar está escondido en uno de esos callejones oscuros de Chinatown que parece que más que galletas se dediquen a hacer otro tipo de cosas menos legales, porque da miedo... Mientras les miras y les vas haciendo fotos, los chinitos, muy amables te dan de probar o te preguntan que de dónde eres, responden amablemente a tus preguntas.
Vamos, que son de lo más agradable.
Although there are a number of other fortune cookie bakeries in San Francisco Bay area, Golden Gate Fortune Cookies has been in business longer than most, since 1962. Ironically, the fortune cookie, despite its close association with Chinese food and culture, is a phenomenon entirely unknown in China. The Marks's guide about SF says that they were invented in 1909 in the San Francisco's Japanese Tea Garden, by the chief gardener of the time, Makota Hagiwara, like a greeting gift to their friends. But there is also another different version about the Mongols invasion, when the chinese resistant used the cookies to hide private messages.
Anyhow, now it's been used to give good advises and it's kind of a tradition. The "factory" is very small and funny, very chinese (if you can go, you'll understand why). It's a little bit hard to find the place because it's located in one of that small and dark streets at Chinatown. I think it's a funny place to pass by if you are walking around Chinatown. The staff is very kind, they give you fresh cookies to try and if you try to talk with them, they can give you a nice conversation.

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